Doña Ana de Austria ha vivido la mayor parte de su vida recluida en un convento por orden de los monarcas, Felipe II y Felipe III. Aunque realmente lo que ella quería y buscaba ser amada y poder amar, tanto a sus padres que no conoció como amar a un hombre y a los hijos que nunca pudo tener, pues era hija de un bastardo y los reyes la obligaron a permanecer bajo sus órdenes, impidiéndola salir del monasterio. El único consuelo que encuentra son los recuerdos y las cartas de su abuela, Bárbara Blomberg, la amante del rey, Carlos V.
En ellas Bárbara contará su apasionada historia con Carlos V, la pérdida de su hijo, don Juan de Austria y los últimos años antes de su muerte.

Tres días en la vida de doña Ana de Austria serán suficientes para mostrar el carácter de esta mujer obligada a vivir recluida en un monasterio por órdenes del monarca. Ella irá recordando momentos clave de su vida, el lector sabrá de su triste infancia, de su adolescencia en busca de sus progenitores y una madurez en la que insiste en amar y ser amada, pero siempre encerrada en el monasterio.
También el lector descubrirá el carácter voluntarioso pero cuyo poder sólo afecta a asuntos del monasterio, pues no puede tomar decisiones sobre su vida. Una mujer madura en algunos aspectos pero infantil en otros.
El único consuelo al enclaustramiento serán las reuniones con algunas hermanas de su comunidad y las cartas de su abuela, Bárbara Blomberg.

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